La inteligencia artificial y la educación

“No es la inteligencia artificial lo que me preocupa, es la estupidez humana” Neil Jacobstein, experto en robótica e inteligencia artificial.  Un Articulo de Alfredo César Dachary. México

Desde hace mucho tiempo, el alumno medio de un colegio sea primario, secundario o terciario cuenta con apoyo externo, para sus tareas en la escuela. Inicialmente fue el diccionario, luego la calculadora y así fue evolucionando en la segunda parte del siglo XX, la forma de estudiar, trabajar solo o en equipo y también así se comenzó a hacer normal estos apoyos, con muy poca resistencia de los maestros, salvo excepciones de mucha rigurosidad o desconocimiento del Chat GPT.

En la universidad tanto en licenciatura como en postgrado, el estudiante acompañado de su celular busca términos o conceptos que no comprende y el tema no se transforma en una ayuda “ilegal”, sino en algo natural, como salir a la ciudad y conectar el GPS, para que nos diga cuál es el camino más corto y dónde el tráfico está más fluido.

La primera revolución, luego de la escritura, tiene una historia rica y antigua, que se creó en China con la xilografía, una técnica de impresión con bloques de madera, mucho antes de la invención de la imprenta de tipos móviles en Europa. Si bien Bi Sheng inventó la imprenta de tipos móviles en porcelana alrededor del siglo XI, la imprenta de Gutenberg permitió en diferentes períodos ampliar la socialización de conocimientos, incluidos los religiosos, que ya tenían un eje desde la Biblia para los cristianos.

El libro sagrado del Islam es el Corán, mientras que el libro sagrado del judaísmo es el Tanaj, que incluye la Torá que forma parte de los cinco primeros libros de la Biblia Hebrea.

Para el castellano, la primera gramática fue escrita por Nebrija, el mismo que asombró y asustó al escuchar en el puerto de Palos a los marineros de Colón hablar dialectos muy antiguos e inteligibles para muchos de ellos, lo que le llevó a hablar con la Reina, para explicar la primera regla de un futuro imperio: la unidad lingüística, que en esa época ni Europa la tenía asegurada.

Nebrija le recordó a la Reina que debería armar una nueva alianza entre las armas y las letras, complementaria a la de la Iglesia y el Estado, que sería esencial para ligar las parcelas dispersas de España en un reino unitario absoluto. Si no se logra la conquista interior cultural a partir de la lengua, no funcionaría la conquista en otro continente.

Nebrija complementó su presentación con varias ideas, como que la forma y la unidad del reino y así la forma de ese reino será tal que los siglos no podrán deshacerlo, una verdad a medias porque el mundo hispano hablante ha sobrevivido al imperio, como la Mancomunidad de naciones ha mantenido la lengua inglesa.

Hasta la actualidad nuestra lengua es “vagabunda e indisciplinada” y en unos siglos ésta ha cambiado mucho y si comparamos como hablamos hoy a la época de Colón, veremos que la diferencia es tan grande como si se tratara de dos lenguas extrañas.

Nebrija no solo planteaba que se estudiara la lengua en este caso el castellano, sino que se cuidara como habla la gente para no distorsionarlo, ya que cuando la imprenta comenzaba, este literato plantea cambios a la imprenta con los tipos móviles, para generar lectura acorde a la cultura de la gente, que no sean solo entretención sino formación.

De allí que los libros eran publicados primero en lenguas populares y eran de cuatro categorías: literatura vernácula, indígena y traducciones del francés y del latín; obras de piedad y manuales prácticos que volvían superfluos a los maestros.

Había otras publicaciones en latín, eran los manuales rituales y obras jurídicas, además de libros para profesionales y clérigos. Antes del 1500 había 170 libros, y en las ciudades europeas a lo largo del siglo XV se publicaron, 40,000 obras, que sumaban de 15 a 29 millones de libros impresos y de ellos 1/3 se publicaron en lenguas vernáculas europeas.

La revolución de la imprenta con la de la IA, el Chat GPT, dado la falta de comunicaciones en esa época y la lentitud de la impresión es comparable y, por ello, no debemos asustarnos porque la cotidianidad digiere todas las revoluciones haciéndolas en muchos casos oportunidad.

¿Cómo identificar un texto generado por Chat GPT o semejante?

Esta es una pregunta que se plantean día tras día muchos docentes, editores o periodistas y entre otros profesionales, y para iniciar una posible respuesta consiste en detectar las formas lingüísticas recurrentes de las que se valen estas herramientas. Unas formas que resultan estar inspiradas en el arte oratorio latino y cuya omnipresencia amenazan con alterar la diversidad del lenguaje a través de su uniformización.

En los numerosos textos producidos y difundidos por el universo digital se está imponiendo de manera discreta, pero generalizada, una rítmica singular. Es posible encontrarla en las redes sociales, las entradas de los blogs y, en ocasiones, hasta en artículos de prensa. Y aparece en textos en inglés, francés, español y muchas otras lenguas.

Esta nueva “firma” se basa en el uso recurrente de dos figuras estilísticas elementales.

  • La primera consiste en encadenar dos frases entre cuyos significados se establece un contraste, siguiendo una estructura del tipo “No es esto, sino más bien esto otro” o bien “no solo… sino también…”.

Uno instaura una expectativa, una hipótesis o una creencia; la otra la resuelve, y podemos llamar a esta estructura “díptico axial”.

  • La segunda estructura se basa en un ritmo ternario: una secuencia de tres proposiciones que se amplifican o completan. Puede tratarse de tres verbos, tres frases breves o de una progresión en tres tiempos hacia una idea más densa: “Es un sistema que constriñe, que refuerza, que bloquea”. Podemos llamarlo, simplemente, “tríptico rítmico”.

Una secuencia compuesta de dos dípticos axiales: “Personalidades como Sam Altman, Elon Musk o Peter Thiel no se conforman con dirigir empresas tecnológicas; influyen activamente en las políticas públicas y en las visiones de futuro. Su poder no solo reside en su riqueza, sino también en su capacidad para definir lo que se percibe como inevitable o deseable”.

Este extracto procede de un texto generado por el modelo de lenguaje GPT, al que se le dio las siguientes instrucciones: “Escribe una entrada de blog a partir del contenido de un artículo de Evgeny Morozov que se encuentra en este enlace”.

 Por supuesto, estas frases no figuran en el artículo original, que no contiene ningún díptico axial. Si se le pide que repita la misma tarea, incluye ya en la primera frase un díptico axial y, algunas líneas más adelante, un tríptico rítmico: “Ya no se conforman con financiar la innovación. Quieren escribir la historia. Y no una cualquiera: la suya”.

En Silicon Valley, una nueva especie de actores se está imponiendo en el debate intelectual global: los intelectuales ricos. ¿Cuál es su propósito? Redefinir lo que significa vivir, trabajar, pensar en la era de la inteligencia artificial. Una tercera versión del texto incluye un díptico axial en el cual se integra un tríptico rítmico: “No se trata de rechazar en bloque toda idea procedente del sector tecnológico, sino de reintroducir el pluralismo, el debate, la disensión…”.

En las plataformas digitales algunos textos están construidos casi en su integridad a partir de estas dos estructuras, como si fueran producto de un proceso combinado basado en un conjunto restringido de operaciones: una introducción de ritmo ternario seguido de un díptico axial que, a su vez, enlaza con un segundo díptico en cuyo final se integra un nuevo tríptico, y así sucesivamente.

Un díptico es un tipo de folleto caracterizado por tener un solo pliegue, dividiéndose en dos únicas partes. Su principal uso es potenciar el reconocimiento de un producto o servicio con la ayuda de un alto contenido de información relevante. Generalmente, los dípticos se envían a través de la técnica del buzoneo o como parte de apoyo en ferias, eventos, congresos y reuniones y es una excelente alternativa de contacto entre marcas y clientes potenciales, y su contenido es ideal para captar la atención del público, por lo que su información y diseño son aspectos que no deben tomarse a la ligera.

Para elaborar un díptico es necesario optar por los mejores materiales y un diseño de calidad para transmitir a los consumidores la calidad que caracteriza a la marca. Parece sencillo, pero lo cierto es que lo mejor es tener ciertos conocimientos previos para obtener el mejor resultado posible.

Esta sistematicidad mecánica constituye un indicador fiable de generación algorítmica, y no es de extrañar: semejante homogeneización formal deriva del propio proceso de aprendizaje de los modelos de lenguaje, que se sustenta en la comprensión estadística de vastos corpus textuales con el fin de optimizar la predicción de las siguientes secuencias.

La ausencia de estas figuras no garantiza el origen humano de un texto. Es perfectamente posible ordenar a un modelo lingüístico que evite los atractores más frecuentes prohibiéndole, por ejemplo, el uso de dípticos axiales o de ritmos ternarios. Pero, con ello, solo estaríamos desplazando el problema: la secuencia producida se decantará espontáneamente por el uso de otros atractores, aunque menos frecuentes. Ningún texto creado por medio de un modelo de lenguaje es ajeno a la influencia de los paisajes estadísticos.

El proceso resulta tanto más preocupante por cuanto los textos generados sirven en la actualidad para entrenar a los futuros modelos de lenguaje. Pronto, estos últimos ya no se verán alimentados por fuentes primarias producidas por seres humanos, sino que integrarán una proporción creciente de textos “contaminados” por la intervención de otros modelos. Un bucle que amplificará, de este modo, la presencia de formas y ritmos específicos, orientando iteración tras iteración la evolución de las lenguas rumbo a un destino profundamente incierto.

Nos hallamos en una carrera contra reloj: la de identificar cuanto antes la “firma” de estos textos con el fin de excluirlos de los futuros juegos de datos proporcionados como entrenamiento – un ejercicio al que pueden contribuir los propios modelos de lenguaje -. Y, sobre ello, descubrir otros motivos más discretos, pero igual de estructurantes, que sustentan los textos generativos. Escribiría GPT: “No es solo una cuestión de retórica, sino también un desafío para la diversidad, el lenguaje, el pensamiento”.

Por Doctor. Alfredo César Dachary. México cesaralfredo552@gmail.com PSS 19/08/2026

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