
[Radio Up] Misiones conoce el problema, dispone de información climática anticipada sobre el fenómeno de El Niño e incluso cuenta con experiencias anteriores para saber cuáles pueden ser sus consecuencias. Sin embargo, para el licenciado en Turismo e integrante de Arroba Consulting, Mauricio Alvez, todavía falta algo fundamental: un debate integral del sector turístico sobre cómo atravesar el impacto que puede provocar El Niño y qué hacer después de la crisis.
“Había que pensarlo ayer”, resumió Alvez durante una entrevista en el programa Arriba la Radio, por Radio Up, al analizar un escenario que combina dificultades económicas, pérdida de capacidad de consumo, endeudamiento empresario y la amenaza adicional de un fenómeno climático que podría afectar algunos de los principales atractivos naturales de Misiones. “Si ayer no se pudo hacer, se hace hoy. O sea, no esperemos más hasta mañana”, reclamó.
El Niño encuentra al turismo en medio de otra crisis
Para Alvez, el problema es que El Niño no llegará sobre un sector fortalecido, sino sobre una actividad que ya viene soportando las consecuencias del escenario económico nacional.
Entre las dificultades mencionó la pérdida de estructuras y políticas nacionales relacionadas con fiscalización, capacitación, formación, planificación estratégica y promoción turística. A esto sumó la situación económica de la clase media argentina, históricamente uno de los grandes motores del turismo interno.
Según explicó, una parte de esos hogares debió restringir sus posibilidades de viajar, mientras quienes todavía conservan capacidad económica encuentran precios similares para vacacionar dentro de Argentina o elegir destinos de Brasil, Uruguay, Chile, Perú e incluso alternativas internacionales más lejanas. “No debería sorprendernos que en los últimos fines de semana largos ningún destino del país haya llegado al 100% de ocupación”, sostuvo.

Empresas endeudadas y un turista que gasta diferente
Alvez planteó que las herramientas utilizadas habitualmente por el sector privado frente a las crisis comenzaron a mostrar sus límites.
Promociones, descuentos, reducción de costos o créditos pueden brindar alivio cuando las dificultades son transitorias. El problema aparece cuando la situación se prolonga. “Los créditos ya no nos alcanzan, no los podemos pagar”, señaló durante la entrevista.
También consideró que buena parte de los costos empresarios ya fueron reducidos hasta niveles difíciles de seguir ajustando.
A eso se agrega un cambio en el comportamiento del visitante. Misiones logró mantener un movimiento turístico relevante en comparación con otros destinos, pero, según Alvez, tener turistas ya no necesariamente significa conseguir el mismo impacto económico que antes.
El visitante prioriza transporte, alojamiento y alimentación, pero reduce otros consumos. “Después me queda para pasear, pagar excursiones, comprar regalos. Bueno, hoy eso es lo que no hay”, explicó.
También observó dificultades para extender las estadías y puso como ejemplo a Posadas, donde existen visitantes que se alojan en la capital misionera pero destinan parte del día y del consumo a Encarnación.

El Niño suma una nueva amenaza
Sobre ese escenario aparece ahora la variable climática.
Alvez recordó que Misiones ya atravesó un fenómeno de El Niño importante en 2014 y consideró que actualmente existe una ventaja: hay más información y mejores herramientas para anticipar lo que puede ocurrir.
Destacó particularmente la existencia de sistemas provinciales de alerta temprana, Protección Civil y diferentes mapeos que permiten trabajar preventivamente.
El problema, sostuvo, es transformar esa información en planificación turística. “Tenemos que ser conscientes de lo que se viene y empezar a tener en cuenta los impactos de todo esto, de lo económico y de lo ambiental”, planteó.
Alvez reveló que durante una reunión de la Asamblea del Consejo Provincial de Turismo (Coprotur), realizada en El Soberbio, representantes de Protección Civil presentaron el escenario esperado. “No es para ser alarmista o catastrófico, pero sí hay que tenerlo porque, si no, vamos a lamentar esa situación”, advirtió.
“Vamos a lamentar más cierres de hoteles”
La preocupación del especialista apunta directamente hacia las consecuencias laborales y empresariales. “Vamos a lamentar más cierres de hoteles, más cierres de actividades, menos profesionales trabajando, menos empleados”, alertó.
El turismo, recordó, posee un fuerte efecto multiplicador: los trabajadores consumen en las localidades donde viven, mientras hoteles, restaurantes y emprendimientos compran productos y contratan servicios de otros sectores.
Por eso una caída turística termina propagándose hacia otras actividades económicas. Alvez aseguró que el deterioro ya puede observarse.
Primero, explicó, algunos establecimientos reducen costos, cierran sectores o pisos y disminuyen servicios. Cuando esas herramientas se agotan, aparecen los cierres parciales.
En establecimientos pequeños, incluso, algunos dejan de funcionar dentro del esquema hotelero tradicional y pasan a ofrecerse como alquileres temporarios, trabajando solamente algunos días para sostener la propiedad. En otros casos, directamente aparecen carteles de venta.
Garganta del Diablo, apenas una señal de lo que puede venir
El anunciado desarme preventivo de las pasarelas de Garganta del Diablo, en Cataratas del Iguazú, funciona para Alvez como una advertencia concreta. Misiones deberá enfrentar un período en el cual algunos de sus principales atractivos vinculados al agua pueden sufrir restricciones debido al comportamiento climático.
Pero cuestionó que la respuesta pueda limitarse simplemente a aumentar la publicidad o lanzar promociones. “No es lineal que hago más promoción en las redes y voy a tener más gente; no es lineal que hago un descuento o una promoción puntual y voy a tener más gente”, explicó.
La situación, sostuvo, requiere un análisis sistémico.
El debate que todavía no se produjo
Para Alvez, uno de los principales déficits es la dificultad de construir un diagnóstico común. Estado, empresarios, cámaras, asociaciones y distintos destinos observan la situación desde sus propios intereses, cuando la crisis requiere una mirada integral. “Cada uno lo está viendo muy de su lado y nos cuesta hasta coincidir en el diagnóstico. Y ahí es donde fallamos”, afirmó.
Su propuesta es abandonar la lógica de trasladar responsabilidades entre sectores. “Debemos dejar de tirarnos la pelota y de que cada uno haga lo que le toca”, sostuvo.
“No puede haber 700 planes de acuerdo al sector”, coincidió durante el intercambio radial. El desafío sería construir una dirección compartida que permita definir qué hacer con Iguazú, Posadas, El Soberbio y el resto de los destinos provinciales dentro de una misma estrategia.
Ya no alcanza con sumar turistas
Otro de los cambios que propone Alvez es modificar el indicador utilizado para medir el éxito turístico. Durante años, buena parte de las estrategias estuvieron concentradas en incrementar la cantidad de visitantes.
Ahora, considera que la discusión debe pasar por cuánto desarrollo genera realmente cada turista que llega a Misiones. “Tenemos que corrernos un poquitito de esa dirección de sumar y sumar turistas, porque hoy ya no se trata de la cantidad”, afirmó.
El turismo, remarcó, debe ser entendido como “una herramienta de desarrollo local”. Por lo tanto, si aumenta el número de visitantes pero cae el gasto, disminuye la estadía y los emprendimientos pierden rentabilidad, el impacto económico buscado no se produce.
La naturaleza no es el problema: el desafío es cómo comunicarla
Alvez rechazó que el perfil natural de Misiones necesariamente se transforme en una desventaja durante El Niño.
Por el contrario, sostuvo que la selva, la biodiversidad y el agua siguen siendo el principal diferencial competitivo provincial. “Ese concepto de conexión no se pierde”, aseguró.
Incluso señaló que una selva con mayor presencia de agua ofrece experiencias diferentes y puede generar nuevas oportunidades turísticas.
El riesgo aparece si el sector no adapta su oferta y, fundamentalmente, si no desarrolla una estrategia comunicacional común. “Si no nos tomamos el tiempo de reflexionar, de accionar con estrategias comunicacionales y de reacomodo de la oferta, sí la vamos a pasar mal”, advirtió.
Una crisis de comunicación también puede costar turistas
Alvez utilizó como ejemplo lo ocurrido recientemente con una tragedia durante una excursión náutica del lado brasileño de Cataratas.
El especialista consideró que faltó una reacción comunicacional rápida para diferenciar las operaciones de ambos países y poner en valor los protocolos y antecedentes del lado argentino. “Tenemos que tener un plan de comunicación de crisis y saber cómo actuar”, reclamó.
El problema es particularmente sensible en turismo porque una noticia negativa sobre un destino puede permanecer durante meses o años en buscadores, portales y en la percepción de potenciales visitantes.
Por esa razón también mostró reparos frente a propuestas de declarar una “emergencia turística”. “El turismo se planifica uno, dos, tres años”, argumentó.
Una declaración de emergencia puede ofrecer herramientas coyunturales, pero también instalar hacia afuera la percepción de que existe un destino problemático.
Moconá también podría sufrir las consecuencias
El fenómeno no se limita a Iguazú. Alvez mencionó particularmente la situación de El Soberbio y los Saltos del Moconá, cuyo funcionamiento está directamente condicionado por los niveles del río.
Recordó que quienes dependen de este atractivo ya enfrentan períodos prolongados de imposibilidad de acceso cuando el nivel del agua impide observar los saltos. “Quienes dependen de ese tipo de turismo van a estar muy afectados. Muy complicados”, señaló.
Por eso consideró indispensable que los emprendimientos trabajen con alternativas y no dependan exclusivamente de un único atractivo.
El otro riesgo: vender establecimientos en plena crisis
Alvez introdujo además una preocupación de largo plazo. La pérdida de rentabilidad está llevando a propietarios de establecimientos turísticos y también de chacras a analizar su venta.
Para el especialista, esto podría modificar la estructura económica provincial una vez superada la coyuntura. “Muchos establecimientos, muchos lugares, muchas chacras se están poniendo en venta”, señaló y advirtió que, cuando termine la crisis, Misiones podría encontrarse con “otro escenario capaz que extranjerizado”.
Hay que pensar la crisis, pero también la reconstrucción
El escenario proyectado obliga, según Alvez, a trabajar simultáneamente sobre dos horizontes. El primero es inmediato: cómo atravesar los próximos meses, proteger establecimientos y empleos, reorganizar la oferta y responder comunicacionalmente ante cierres o restricciones vinculadas al clima.
El segundo comienza después de El Niño. “Tenemos que pensar en los dos escenarios: el escenario de corto y mediano plazo, de ver cómo vamos atendiendo todas estas contingencias y todos estos cambios que vamos a ir padeciendo, y por otro lado pensar cómo va a ser la reconstrucción”, sostuvo.
Para Alvez, el principal problema no es la falta de información. Misiones sabe que El Niño llegará, conoce antecedentes, posee herramientas de alerta y puede proyectar parte de sus consecuencias.
Lo que falta es convertir esa información en una estrategia común. Y el tiempo, advirtió, ya empezó a correr: “Había que pensarlo ayer. Si ayer no se pudo hacer, se hace hoy”.
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Fuente: El Niño amenaza con profundizar la crisis turística en Misiones y piden debatir urgente un plan
