Estadísticas y sostenibilidad: cuando los datos se convierten en herramientas para transformar el turismo

En su nuevo artículo, Jorge Posdeley plantea una verdad incómoda pero necesaria: el turismo sostenible no se improvisa, se gestiona con datos. Una de las mayores deficiencias de la actividad turística es la falta de datos estadísticos confiables y, peor aún, la ineficiencia en la construcción de esos datos. Sin números sólidos, el sector navega a ciegas. Medir no es solo contar, es comprender motivaciones, impactos y percepciones para transformar destinos de manera coherente y responsable. Descubrí por qué “medir es cuidar” y cómo la estadística puede ser la llave para un turismo realmente transformador.

En los últimos años, la palabra sostenibilidad se ha vuelto omnipresente en discursos turísticos, planes estratégicos y campañas promocionales. Pero ¿realmente sabemos cómo se expresa ese valor en la experiencia del viajero? ¿Sabemos cuánto pesa la sostenibilidad en la toma de decisiones? ¿Tenemos datos que lo comprueben?

Este artículo busca poner en relación dos dimensiones clave y muchas veces tratadas por separado: la generación de estadísticas y la sostenibilidad turística. Entender cómo se entrecruzan puede ser la clave para orientar políticas públicas, diseñar productos auténticos y construir destinos que realmente respondan a las nuevas demandas.

1. Sostenibilidad no es una narrativa, es una preferencia concreta y medible

Cada vez más viajeros eligen destinos, alojamientos y experiencias que reflejen sus valores. En particular, los públicos de mayor conciencia ambiental y cultural buscan activamente propuestas responsables, éticas y regenerativas.

Sin embargo, sin estadísticas serias, no podemos saber cuánto influye este factor en su decisión.

¿Fue la sostenibilidad lo que motivó su elección? ¿O fue un plus que encontraron al llegar? ¿Lo valoraron realmente o pasó desapercibido?

Estas preguntas no se responden con suposiciones: requieren datos primarios, recolectados de forma ética y precisa.

2. Medir el impacto real para no caer en el greenwashing

Un destino que dice ser sostenible tiene que poder demostrarlo. Y para eso necesita indicadores confiables.

Medir no solo la llegada de turistas, sino:

El tipo de movilidad que usan

Los niveles de consumo energético y de agua por turista

El volumen de residuos generados

La proporción de compras a productores locales

La huella de carbono de cada experiencia

El grado de satisfacción con prácticas responsables

Estos datos permiten pasar de la intención a la acción. Y también permiten al visitante ver que su decisión de elegir un destino sostenible tiene un correlato real y no meramente discursivo.

3. ¿Qué importancia le da el turista a la sostenibilidad? Una pregunta aún sin suficiente respuesta

Pese a que el mercado global muestra una clara tendencia hacia lo sustentable, en muchos destinos seguimos sin medir con seriedad cuánto importa realmente este atributo para quienes nos visitan.

Saberlo cambia todo: cambia la forma de comunicar, de diseñar experiencias, de capacitar a prestadores y de orientar inversiones.

👉 Si los viajeros valoran el bajo impacto, debemos poder demostrarlo.

👉 Si los viajeros priorizan lo local, debemos ofrecerlo y medir su percepción.

👉 Si las comunidades esperan beneficios tangibles del turismo, debemos documentarlo.

Todo esto se traduce en estadísticas de percepción, comportamiento y evaluación. Sin ellas, seguimos operando con intuiciones.

4. Estadísticas para una sostenibilidad más inclusiva

Cuando hablamos de sostenibilidad, no solo hablamos de ambiente. Hablamos también de equidad, inclusión, respeto cultural y distribución del beneficio económico.

Para evaluar estos aspectos, necesitamos saber:

¿Qué tipo de experiencias buscan los viajeros con sensibilidad social o ambiental?

¿Qué grado de satisfacción encuentran en propuestas comunitarias o regenerativas?

¿En qué sectores del destino se concentra el gasto? ¿Llega a quienes lo necesitan?

Estos datos permiten corregir desequilibrios, fomentar prácticas justas y fortalecer redes locales. En definitiva, permiten que la sostenibilidad no sea una palabra vacía, sino un camino trazado con evidencia.

Conclusión: medir es cuidar

El turismo sostenible no se improvisa. Se diseña con visión y se gestiona con datos. Y en esa gestión, la estadística cumple un rol fundamental: visibilizar lo invisible, identificar lo urgente, validar lo que funciona y corregir lo que no.

Necesitamos salir de la comodidad del número redondo y adentrarnos en la complejidad de los datos que importan: motivaciones, percepciones, impactos, valoraciones.

Solo así podremos construir destinos coherentes con el presente, responsables con el territorio y verdaderamente transformadores para quienes nos visitan.

Magister Jorge Posdeley. licjorgeturismo@gmail.com  https://wa.me/543764844111 PSS 04/08/2025. Créditos fotográficos: pexels-lara-jameson-8828424

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